• La mesa redonda organizada por el CAdIC destaca la urgencia de sincronizar los “tiempos” del urbanismo con los de la empresa. • La Generalitat presenta una nueva estrategia para agilizar la implantación de inversiones estratégicas en el territorio. • Se propone flexibilizar la normativa adaptando alturas, volúmenes y usos para permitir la incorporación de servicios avanzados a la producción.
BARCELONA,
11 de febrero de 2026
– El futuro de las Áreas de Actividad Económica (AAE) en Cataluña pasa por una
reforma profunda de su planificación y gestión. Esta es la principal conclusión
del debate técnico celebrado en el Palau Macaya, donde se presentó el
documento estratégico número 10 sobre la competitividad territorial. La jornada puso de manifiesto que el actual modelo de
polígonos pequeños y dispersos, basado en una visión estrictamente municipal,
está agotado ante los retos de la logística global y la industria 4.0.
Un
diagnóstico de los “territorios olvidados”
Miquel
Morell, economista y
vocal encargado de presentar las tesis del documento, alertó sobre la
proliferación de polígonos de reducido tamaño (más de 1.400 en Cataluña, muchos
de menos de 10 hectáreas) que a menudo se encuentran en emplazamientos poco
favorables o degradados. Morell definió estas zonas como “territorios
olvidados” y propuso un cambio en los parámetros urbanísticos: “A las empresas
les interesa más la ocupación y el volumen que la edificabilidad”. También
destacó la necesidad de actuar con decisión sobre la trama urbana consolidada
para impulsar su factibilidad y viabilidad económica.
La voz de
los expertos: planificación, gestión y territorio
Bajo la
moderación del arquitecto Sebastià Jornet, quien definió Cataluña como un “ecosistema policéntrico”
donde la competitividad depende de la conectividad y el talento, y recordó que
la industria catalana debe mirar hacia los estándares europeos y el modelo
vasco para ganar peso en el PIB, los ponentes desgranaron las claves del nuevo
modelo:
Antonio
Font Arellano (Arquitecto y Catedrático): Subrayó que la actividad económica ya no se organiza en
piezas aisladas, sino en sistemas metropolitanos. Font abogó por una selección
rigurosa de las inversiones: “No podemos mantenerlo todo de la misma manera; es
necesario un análisis estratégico para saber dónde es realmente eficiente
invertir”.
Elisabet Cirici (Directora General de
Urbanismo):
Anunció la aprobación de una nueva Estrategia de activación de suelos por parte
del Gobierno para simplificar trámites y evitar que empresas estratégicas se
marchen por la lentitud administrativa. Cirici reconoció que muchos sectores
son inviables por los altos costes de las infraestructuras (especialmente
eléctricas) y la inseguridad jurídica derivada de sentencias que anulan
planeamientos municipales.
Miquel
Morell (Economista y vocal del CADIC): En su intervención, propuso priorizar el enfoque dirigido
a los incrementos de la productividad de las empresas por encima del valor de
la propiedad, generando compensaciones interterritoriales y defendiendo el uso
de transferencias supramunicipales de aprovechamiento para hacer el sistema más
eficiente.
Narcís Bosch (Director de la UPIC): Puso el foco en el déficit de
gobernanza de los polígonos. Defendió la implementación de las APEU (Áreas de
Promoción Económica Urbana) como herramienta para garantizar el mantenimiento
obligatorio y colaborativo. “Somos como una comunidad de vecinos sin estatutos;
hace falta una legislación que regule la obligatoriedad de la gestión”.
Carmen Ruiz (Directora de CIMALSA): Destacó la importancia de romper con
el “barcelonacentrismo” y potenciar terminales ferroviarias en Girona, Lleida y
las Tierras del Ebro para equilibrar el territorio. Ruiz insistió en que la
planificación es necesaria pero no suficiente si no se aproxima la oferta de
suelo a las necesidades reales de la demanda industrial.
Propuestas
clave para el futuro
El debate
concluyó con una hoja de ruta clara:
Escala
supramunicipal:
Superar los límites de los municipios para planificar sistemas industriales
racionales.
Flexibilidad normativa: Adaptar alturas, volúmenes y usos para permitir
la incorporación de servicios avanzados a la producción.
Gestión público-privada: Crear órganos con facultades para gestionar
transporte colectivo e infraestructuras comunes.
Conectividad: Mejorar el acceso ferroviario y digital como condición
sine qua non para la implantación de empresas.
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